El monasterio de Cartuja es complicado de realzar con flores, pues su grandiosidad hace pequeño cualquier intento de mejorarlo. Aún así, creemos que acertamos con el estilo y dimensiones de los arreglos puestos. Bien es verdad que al natural realzaban más que en la fotografía.
Cristina y Miguel querían alegría en las flores, colorido, y que al día siguiente los centros fuesen trasladados a su parroquia, a San Emilio, como hicimos. Alberto, el párroco, se puso muy contento al encontrarse esos centros de flores en el templo para todo el fin de semana.

